Crítica a la Comunicación de Masas



Enfoque: Crítico
Origen: Sociológico, psicológico (Aguja hipodérmica y Conductismo)
Autores: John B. Thompson, J. Lozano, J. A. González
Período: 1950- Hasta la actualidad

A principios de los años 20 se cree que empezaron las teorías de la comunicación de masas, todas estas teorías que nacieron se caracterizan por proponer que las sociedades industriales se estaban globalizando junto con el capitalismo, haciendo aun lado o desintegrando al individuo de la familia, ya que los medios de comunicación empezaban a llegar de manera masificada, “llegaban mensajes a toda la masa”, y estos últimos eran pasivos, manipulables e ignorantes.
De esa forma, empiezan a cuestionar que esa supuesta gratificación instantánea no operaba mecánicamente, es decir, por causa-efecto. Es a través de los estudios de recepción cuando dan cuenta de las apropiaciones y percepciones de las audiencias o receptores, pues hasta antes de los 60s se apostaba a la “victimización” o creencia a la manipulación de las personas del poder hacia las masas. En ese sentido, se tiene un registro de teóricos que criticaron dicha postura, sugiriendo que después de los 60s surgieron estudios y críticas a la comunicación de masas, dentro de los autores importantes y vigentes por su bibliografía utilizada en la actualidad se encuentran Thompson, Lozano y J. A. González.
El término “comunicación de masas” esta mal empleado, es una frase impropia. Además, sugiere a cantidad, miles o quizá millones de individuos. Es por eso que el término “masa” no es solamente una cuestión cuantitativa, es decir, no es la cantidad de individuos, sino el alcance que puede tener un producto en la mayoría de los destinatarios, sin importar cual sea el número de individuos. Otro aspecto por lo que resulta engañoso el término “masa”, es porque sugiere que los destinatarios de los productos mediáticos sean pasivos e indiferenciados. En otras palabras homogéneos. Quizá esta situación sea la principal crítica hacia las “culturas de masas”. Respecto a la “sociedad de masas”, se crítica su mediocre desarrollo y su largo como también negativo impacto sobre la vida social moderna. La comunicación de masas solo entretiene y da placer a los individuos, pero no los hace pensar. Es por eso que no tienen un libre albedrío de conocimiento. Un poco la idea es, las sociedades de masas pierden la capacidad de tomar decisiones, por tanto, son incapaces de generar crítica.
Thompson propone a no ver a los receptores u observadores como individuos pasivos, ya que en la realidad no opera del todo así. Ejemplo: no compran inmediatamente un producto después de haber visto un comercial, tampoco compran un auto, ya que solo un mínimo de los receptores puede hacerlo. Un poco la idea es, los medios masivos tienden a generalizar, por tanto, suelen ser agresivos en la mayoría de las ocasiones. Por ejemplo: un comercial de KFC llega a todos sin importarle las personas que viven en extrema pobreza, difícilmente estas personas pobres podrán comprar ese pollo dorado, ya que su salario apenas les alcanza para mal comer. El término comunicación también resulta engañoso, ya que en la “comunicación de masas” se rompe con aquella característica de la comunicación cara-cara, es decir, aquella en que una persona habla y otra responde. En la “comunicación de masas” el flujo de información es hacia una sola dirección y se explota comercialmente todas las innovaciones técnicas.
En la “comunicación de masas” hay dos tipos de valoración, llamadas también “formas simbólicas”, son las siguientes: valor simbólico y valor económico. El valor simbólico se refiere al valor que tiene un objeto debido a los elogios o los reproches, a los aplausos o los desprecios. El valor económico es aquel valor que tiene un objeto en el mercado. En ese sentido, a mayor valor simbólico de un objeto, mayor será el valor económico del mismo. La característica principal de la “comunicación de masas”, es precisamente la ruptura de esa producción de formas simbólicas con su receptor. Es decir, no hay comunicación cara-cara, por tanto, los creadores de formas simbólicas no conocen las necesidades e inquietudes de los receptores, trayendo como consecuencia una deficiente comunicación, ya que el flujo es hacia una sola dirección, anulando por completo el libre albedrío de los que juegan el papel de receptores.


Crítica


La crítica inmediata y evidente es la radicalmente opuesta, es decir, aquella que cree que la comunicación de masas si opera de la forma sugerida (seres inoperantes, manipulables y víctimas de aquellos que hacen los mensajes masificados), pues argumentan que la prueba de que dicha teoría comunicativa es asertiva es la realidad actual, donde los medios tienen una total influencia sobre las “masas”, refiriéndose a todos, o casi todos. Uno de los más persistentes en dicha teoría es Herbet Schiller, con su imperialismo cultural. A su vez, Thompson crítica a Schiller, es decir a la teoría de la comunicación de masas e imperialismo cultural.